Siempre me ha resultado complicado racionalizar mis emociones y darles un nombre, poder identificarlas. Solo las siento y no logro modularlas adecuadamente.
Me he identificado con la rabia constantemente para evitar sentir otras cosas mas dolorosas y, mi estúpido miedo a mostrarme vulnerable, no me permito llorar.
Al final de esta historia ¿De qué me sirve el orgullo? Durante 4 años fuiste mi cable a tierra, el "todo estará bien", mi termómetro, mi seguridad...pero nunca aprendí a ser yo quién me diera esas cosas y hoy que no estás (por decisión mía) todo se vuelve más complejo y confuso...no sé lidiar con esto y me enojo (frustro igual que cabra chica). Mas, no tengo 5 años y es hora de comportarme como adulta.
Este es mi paso adelante, vivir el dolor como corresponde porque eres una pérdida enorme y que me duele. Pero es mi decisión crecer y a tú lado no lo haría (demasiado cómoda) y es verdad, no era feliz y tampoco soy tan feliz hoy, pero sé que lo seré. Estoy segura de mi decisión.
Gracias por todo, pero también he querido aprender a soltar ...a tí y todos los fantasmas, culpas y autoflagelaciones.
miércoles, 28 de junio de 2017
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