“No tengo ganas de dormir no me apetece soñar
que soy yo, hoy tengo ganas de escribir la inspiración ronda cerca.”
Son las 5:30 de la madrugada y he estado toda
la noche escuchando música tratando de encontrarle algún sentido a todas las
cosas que pasan por mi cabeza hace horas.
Creo que tenía muchos pensamientos y
sentimientos por escribir, desahogarme, gritarlo en un papel aunque fuera en mi
imaginación. Quizás la melodía terminó por aplacar mis impulsos y ahora estoy
aquí, sola, de madrugada con más escritos que soluciones.
Es en estos momentos cuando hay millones de
recuerdos rondando en mi memoria, amenazando con robarme una lágrima con sabor
a nostalgia.
Tantas veces me he reprimido cuando no debía,
he callado, me he coartado de vivir y en los instantes donde debo hacerlo es
cuando aflora toda mi impulsividad, he dañado a tanta gente que no entiendo
como algunas siguen a mí alrededor.
Tanta frustración ¿en qué momento se pudrió
mi interior?, tanta rabia, agresividad, dolor, pena, arrepentimientos… ¿cómo
puedo seguir así? Varias situaciones sin resolver que sigo esquivando, me he
olvidado de cuidarme, me he olvidado, no me he escuchado y por esas razones
estoy donde estoy.
Si pudiera tomarme vacaciones de mí… tiempo,
tiempo, tiempo, tiempo que necesito y no tengo, siento como se aprieta mi
pecho, siento el nudo que se forma en la garganta, noto como mi corazón
comienza a latir más rápido, siento las lágrimas cayendo sin parar por mis
mejillas, siento como comienza a doler mi cabeza… tomo un respiro y trato de
calmarme… correr, eso es lo que quiero, correr sin parar… volver a arrancar, a
ver si así mis pesadillas no logran alcanzarme… alejarme como siempre lo hago,
escondiéndome de mis miedos, de mis noches, de mi propia soledad…
Estoy buscando las palabras correctas para
expresarme, pero siento como la desesperación empieza a tomar el control… hay
una respuesta cercana, mas no puedo entenderla o no quiero, no la acepto y
tengo miedo…
Ahora entiendo esa frase “la única solución
posible para un filósofo es el suicidio”, estoy tan inmersa en la teoría,
tantos pensamientos juntos que se atropellan y no quedan claros.
Validándome desde el humor que no he vivido
mis penas, ¿qué es la pena para mí?, de qué me ha servido arrancar si cuándo ya
no puedo hacerlo me desestructuro, me desarmo…
Valorar la pena como la manera en que tenemos
para crecer y darnos temple, el “cuero de chancho”, debo aprender a vivirla
porque al final si no vivo el dolor, le tengo miedo a sufrir…
Ordenarme no implica dejar de ser quién creo
que soy, es la manera que tengo para seguir arrancando…
Pd: ahora si que me fui a la mierda, con un
dolor de cabeza impresionante. Definitivamente, pensar mucho hace mal…
No hay comentarios:
Publicar un comentario